sábado, 19 de noviembre de 2016

Dulce espera

Esperando a la sombra de los árboles inquietos por el susurro del viento de noviembre, me hallaba yo sentada en un banco del parque aguardando la llegada de la hora tranquila en la que mis ojos vean las sombras calladas de la vegetación frondosa.
Si el silencio de la brisa del otoño frío nos avisa de que los frutos arriban a nuestras casa, nos daremos cuenta que tarde o temprano el gélido invierno hará que nuestras vestimentas y abrigos sean más gruesos y más cálidos para resguardarnos de las bajas temperaturas que pueden afectar nuestra piel y nuestro organismo.

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